25/3/11

GALILEO GALILEI

Tenía setenta y nueve años de edad y su cabello y su barba eran tan blancos como la espuma. Sus ojos, que miraron al cielo a través de sus telescopios y observaron más que cualquier ser humano desde el principio de los tiempos, estaban apagados por la edad. Su reputación de ser uno de los más brillantes científicos de su tiempo fue la razón que reyes, y reinas disputaran sus servicios. Ahora estaba arrodillado ante el temido tribunal de la Inquisición, obligado a confesar públicamente un error que no era error: " Yo Galileo Galilei..., abandono la falsa opinión... de que el Sol es el centro (del Universo) y está inmóvil....Abjuro, maldigo y detesto los dichos errores". Algunos dicen que cuando el anciano se puso de pie murmuró para sus adentros: " E pur si muove" : Y sin embargo ( la Tierra) se mueve (alrededor del Sol).

Galileo nació en una familia de siete hijos, con un padre que era un talentoso músico y un hombre de considerable cultura. A temprana edad, Galileo prometía mucho tanto mental como manualmente. Tenía diecisiete años cuando ingresó a la Universidad de Pisa, donde se especializó en medicina y estudió también matemáticas y ciencias físicas.

Una vez cuando todavía estudiaba en Pisa, observó la regularidad con que oscilaba una lámpara en la catedral. Apenas pudo esperar hasta que volvió a su casa para experimentar con bolitas de plomo atadas a hilos de diferentes longitudes. Descubrió que, cualquiera que fuese la magnitud de la oscilación o el peso del plomo, la bolita necesitaba el mismo tiempo para completar un viaje de ida y vuelta. Sólo el cambio de la longitud afectaba el tiempo de la oscilación (periodo de vibración). Esta observación condujo al invento del péndulo, usado en los relojes y otros instrumentos para medir con precisión el tiempo. Leyó las obras de Arquímedes y usó las matemáticas para probar algunos de los experimentos de este último con líquidos y aleaciones. Como estudiante, tuvo una mente inquisitiva y fama de disputador.

A los veinticinco años fue nombrado profesor de matemáticas de la Universidad de Pisa. Como profesor Galileo prosiguió su búsqueda de la verdad, analizando las teorías científicas de Aristóteles mediante la aplicación de las matemáticas y las observaciones experimentales.
Por esa perspicacia se hizo el  más grande astrónomo y físico italiano,  se hizo famoso por sus descubrimientos astronómicos, entre los cuales podemos mencionar los satélites de Júpiter y su movimiento en torno al planeta; y que la Luna no era un cuerpo luminoso por sí mismo, sino que brillaba porque reflejaba la luz del Sol; además observó numerosos cráteres y otras irregularidades en la superficie lunar. Al observar el Sol descubrió las manchas solares como manchas oscuras movibles, y esto lo indujo a pensar que el Sol giraba sobre su eje. Al observar la Vía Láctea descubrió que se descomponía en incontables estrellas. Galileo apoyó en forma directa las teorías de Copérnico sobre el movimiento de la Tierra y los demás planetas en torno al Sol, lo que le provocó problemas con los teólogos y la Iglesia, siendo finalmente obligado por el tribunal de la Inquisición a negar sus creencias en el sistema heliocéntrico.

En su obra Sidereus Nuncius (Mensajero Sideral), publicada en 1610, dice lo siguiente:

Primeras Observaciones Telescópicas.

Sería una pérdida completa de tiempo enumerar el número y la importancia de los beneficios que se espera que este instrumento proporcione cuando se use en la tierra o en el mar. Pero sin poner atención en su uso en los objetos terrestres, yo me apliqué a la observación de los objetos celestes; y primero que todo vi la Luna tan cerca como si estuviese apenas a una distancia de dos semidiámetros de la Tierra. Después de la Luna, observé frecuentemente otros cuerpos celestes, tanto estrellas fijas como planetas, con increíble deleite; cuando vi su número tan grande, empecé a considerar un método por medio del cual podría medir las distancias que nos separan, y finalmente encontré uno. . . Para lo cual, en primer lugar, es absolutamente necesario prepara con este propósito el telescopio más perfecto, uno que muestre los objetos brillantes en forma nítida y libre de toda niebla (vaguedad), y que los aumente a lo menos en 400 veces, ya que de este modo los mostrará como si estuvieran sólo a un veinteavo de su distancia...

Observación de las Montañas y Valles Lunares

Hablemos primero de la superficie de la Luna, que está vuelta hacia nosotros. . . Yo distingo dos partes en ella, que llamo respectivamente la más brillante y la más oscura. La parte más brillante parece rodear y extenderse por todo el hemisferio; pero la parte más oscura, como una especie de nube, descolora la superficie de la Luna y la hace parecer cubierta de manchas. Ahora bien, estas manchas, como son más o menos oscuras, son evidentes para todos, y todas las edades las han visto, por lo cual las llamaré manchas grandes o antiguas, para distinguirlas de otras manchas, más pequeñas en tamaño, pero esparcidas tan profusamente que salpican toda la superficie de la Luna, y especialmente la parte más brillante de ella. Estas manchas no han sido observadas nunca por otro antes que yo; y de mis observaciones de ellas, repetidas muchas veces, he llegado a la opinión que he expresado, vale decir, que me siento seguro de que la superficie de la Luna no es perfectamente lisa, libre de desigualdades y exactamente esférica,... sino que está llena de desigualdades, es desuniforme, llena de huecos y protuberancias, así como la superficie de la Tierra, la cual está alterada por todas partes con elevadas montañas y profundos valles....

Descubrimiento de los satélites de Júpiter 

En el 7º día de enero del presente año, 1610, . . . el planeta Júpiter se presentó a mi vista, y como me había preparado un excelente instrumento, me di cuenta de una circunstancia que antes no me había sido posible percibir, debido a la falta de poder de mi otro telescopio, vale decir, que tres estrellitas, pequeñas pero muy brillantes, estaban cerca del planeta... parecían estar ubicadas exactamente en una línea recta, paralela a la eclíptica, y se veían más brillantes que el resto de las estrellas... en consecuencia concluí, sin lugar a dudas, que hay tres estrellas en los ciclos moviéndose alrededor de Júpiter, como Venus y Mercurio alrededor del Sol... Estas observaciones también establecieron que hay no sólo tres, sino cuatro, cuerpos siderales erráticos ejecutando sus revoluciones en torno a Júpiter...
 

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